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Actividades en la sede de Olavarría

La Unicen no se apaga: jornada de resistencia y visibilización

Con una jornada de 24 horas, la comunidad de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires se movilizó en Olavarría en defensa de la educación pública y el sistema científico, en un contexto de fuerte ajuste y desfinanciamiento.

semaforazo24hs

Milena Galiano - Agencia Comunica

16/4/2026

El frío de la mañana todavía se sostenía en el Campus Universitario cuando, de a poco, la comunidad universitaria empezó a ocupar los espacios en Olavarría. No había un único punto de encuentro: la jornada era extensa (24 horas) y, como la preocupación que la impulsaba, se desplegaba en múltiples rincones. Desayunos compartidos, mates que iban y venían, conversaciones que no son nuevas. Cuánto alcanza, cuánto falta, cuánto más se puede sostener así.
Las cifras ya se sienten en el cuerpo. Desde la asunción de Javier Milei, las universidades nacionales perdieron casi la mitad de sus recursos reales. Los salarios docentes quedaron desfasados, las partidas de funcionamiento se achicaron hasta volverse insuficientes y el sistema científico empezó a vaciarse lentamente. A 176 días de su sanción, la Ley de Financiamiento Universitario aún no se implementa, y el presupuesto continúa siendo el mismo que en 2023. La falta de información, incluso dentro de la propia comunidad universitaria, se vuelve un factor clave en un escenario donde la pasividad juega a favor del recorte.
Pero en los pasillos, más que números, lo que circula son sentimientos. Porque la Universidad está llena de personas reales, no de números. Personas que sienten miedo, incertidumbre, bronca.
La jornada se desplegó en distintas sedes, combinando instancias académicas, artísticas y de intervención pública. Desde temprano, la Facultad de Ingeniería de la UNICEN abrió con un desayuno comunitario para debatir la situación de las universidades públicas, seguido por un encuentro de graduados y propuestas culturales impulsadas por estudiantes. En paralelo, la Facultad de Ciencias de la Salud de la UNICEN desarrolló una capacitación abierta de RCP, acercando herramientas a la comunidad.
En la Facultad de Ciencias Sociales, las paredes hablaron desde temprano. Intervenciones, pinceles y “los libros como resistencia en defensa de la universidad pública” tomando forma mientras alrededor se cruzaban estudiantes que entraban y salían de clases, producciones en vivo y coberturas. Porque por supuesto que la universidad sigue funcionando, pero no como si nada. Cada actividad estaba atravesada por la necesidad de explicar, de mostrar, de hacer visible algo que pareciera que muchos todavía no terminan de comprender.

UNICEN 24 horas
A las 13, el ruido rompió la rutina. El “semaforazo”, organizado por el centro de estudiantes de la FACSO, trasladó el reclamo a las calles. Carteles en alto, cuerpos en las esquinas, y los autos que pasaban respondiendo con bocinazos. Cada bocina sonó como un respaldo, una forma breve pero contundente de decir que del otro lado también se está mirando. Que la universidad no es solo de quienes la habitamos todos los días.
Más tarde, en el campus, la ronda “Prendete a la Universidad Pública” reunió a estudiantes, docentes y trabajadores. Banderas, carteles, conversaciones superpuestas. Nadie parecía tener del todo claro cómo sigue esto. Lo común era la necesidad de estar ahí. De encontrarse.
Esa misma tensión atravesó la clase abierta del Licenciado José Castillo. No fue una clase más. Fue un espacio cargado, donde las intervenciones no salían desde la teoría sino desde la urgencia. Se habló del desmantelamiento, de las políticas de ajuste, pero también de algo más incómodo: la defensa de la universidad no puede sostenerse únicamente en las acciones individuales, sino que requiere una comunidad activa y organizada. Frente a un cuatrimestre totalmente atípico, los estudiantes se encuentran en una disputa: querer cursar con naturalidad y querer apoyar los reclamos de la Universidad Pública.
La jornada siguió. Hubo una Expo Ciencia, actividades culturales, el coro, el folklore. La radio universitaria estuvo encendida hasta la noche. En el Solarium de la Facultad de Sociales, más tarde, un grupo se quedó a ver un documental. Un grupo que alcanzó para sostener la conversación un rato más.
Para entonces, ya no se trataba sólo de protesta. Había algo más difícil de nombrar pero evidente en cada escena. La UNICEN es una comunidad que, aun en medio del desgaste, intenta organizarse. Queda claro entonces que el ajuste no es solo económico. La forma de resistir es colectiva y se construye en el espacio público.