Catalina Laborde - Agencia Comunica

14/10/2026

La obra es interpretada por el propio autor y adopta el formato de un unipersonal teatral. La historia comienza cuando un hombre llega a un departamento vacío para juntar sus pertenencias luego de una ruptura. A medida que reúne sus objetos, reconstruye una historia personal en la que aparece el sufrimiento y aquello que permanece oculto. 

Solá explicó que la adaptación al teatro surgió con la intención de acercar la historia a nuevos públicos y explorar nuevas formas de transmitir su mensaje. La propuesta aborda situaciones que muchas personas atraviesan en silencio y que permanecen invisibilizadas. 

“Trata de cómo estas cosas se van invisibilizando a lo largo de tu vida, porque no las pudiste decir, porque no las pudiste compartir, porque en tu casa no se podía hablar”, cuenta el autor.

La obra dura 55 minutos y, según explica, busca ir más allá de exponer situaciones dolorosas para detenerse en la humanidad de quienes las atraviesan. “Tiene una densidad textual interesante que va por el lado, no tanto de exponer la situación, sino ver la humanidad que subsiste a esas situaciones tan dolorosas muchas veces y cómo hacemos como humanos para sobrevivir cuando nos sentimos completamente en soledad”, sostiene el escritor.

Para Solá, la invisibilidad aparece cuando una persona no encuentra la posibilidad de expresar aquello que le hizo daño. El silencio no se trata solamente de la ausencia de palabras, sino también el resultado del entorno en el que no hay lugar para compartir determinadas experiencias. “Entonces, te vas quedando encerrado en vos mismo, te vas haciendo invisible a los demás y muchas veces también tiene que ver con situaciones sociales que uno vive a su alrededor”, explicó.

Si bien la obra es ficticia, Solá señala que contiene elementos vinculados a sucesos reales. Esta cercanía con situaciones reconocibles permite que quienes atravesaron circunstancias similares puedan sentirse identificados con el relato, mientras que otros espectadores pueden acercarse a realidades que desconocían.

De esta forma, considera que la ficción puede contribuir a comprender el daño que produce el silencio cuando se vuelve una forma de aislamiento: “Aporta un verosímil que quien lo ha atravesado lo puede reconocer y quien no, puede tener un pantallazo de lo que lo que significa el silencio cuando empiezas a convertirse en algo dañino”.

La salud mental es uno de los ejes centrales de la obra. Para el escritor, muchas personas eligen no compartir su sufrimiento porque sienten que no encontrarán del otro lado alguien capaz de escucharlas y comprenderlas. “Muchas veces, inclusive, pienso que el consuelo está muy ligado a esta otra persona que busca calmarnos porque no sabe qué hacer con nuestro desborde emocional, sino realmente por la necesidad que tiene el otro de ayudarnos a sanar lo que nos pasa“, sostuvo.

El encuentro con el público

Desde sus primeras presentaciones, Invisible recibió una respuesta que, según cuenta Solá, estuvo marcada por el afecto y la identificación de los espectadores con la historia. “Son tiempos difíciles para la tristeza porque ya estamos tristes en la realidad. Me parece que entonces por ahí es difícil querer ir a entristecerse a la ficción, pero creo que es un texto necesario”, reflexiona.

Al finalizar las funciones, el escritor suele tomarse un tiempo para saludar a los asistentes y conversar con ellos. Esos intercambios también forman parte de la experiencia teatral y le permite conocer las distintas maneras en que la obra repercute en el público. “Ves mucha gente genuinamente emocionada, que a lo mejor no te dice nada, pero te lo dice todo con la mirada o con la emoción que vos lo ves que estás sintiendo frente a vos, sin necesidad de explicar nada”, relata.

Para Solá, el teatro puede convertirse en una experiencia de reconocimiento personal. “Yo creo que de algún lado alguien se puede haber sentido identificado y entrado al texto, porque siempre en el teatro uno encuentra una suerte de espejo para ver lo que le pasa adentro”, sostiene.

Invisible es una obra narrada en primera persona

La presentación en Olavarría también es una oportunidad para conocer una faceta distinta de la obra de Solá. Aunque el autor ya visitó la ciudad en otras ocasiones, esta propuesta se diferencia de las anteriores por su formato teatral. “Es una ciudad que conozco, es una ciudad donde hemos estado y la hemos pasado muy bien. Esta es una propuesta muy distinta de las que hemos llevado. Está más vinculada con lo teatral”, explica.

A diferencia de los encuentros centrados en la lectura de textos y la conversación con el público, Invisible propone una experiencia escénica en la que el escritor interpreta la historia en primera persona.

El paso de la escritura a la actuación implicó nuevos desafíos. Solá cuenta que se preparó con un profesor de teatro para incorporar herramientas que no formaban parte de su experiencia como escritor. “Como no vengo de una carrera de teatro, hay muchas cosas que no sabía y que tuve que aprender”, explica. El proceso le permitió explorar otras formas de transmitir una historia y reconocer las diferencias entre escribir para un lector y presentarse frente a un público. 

En el formato de unipersonal, esa relación se vuelve directa. El autor no solo construye el relato, sino también pone el cuerpo y la voz para transmitirlo. Las reacciones de los espectadores durante la función y las conversaciones posteriores pasan a formar parte de la experiencia. 

Para Solá ese intercambio también transforma su vínculo con el texto: la mirada del público aporta nuevas perspectivas y le permite seguir pensando la manera de contar la historia. Esa transformación no empieza ni termina en el escenario. El escritor considera que una obra permanece abierta a nuevas interpretaciones incluso después de su publicación. “Me parece que como todo texto, invisible también está en constante movimiento. Si bien las palabras son fijas en el texto del libro, los significados que se desprenden de la interpretación de esos textos siempre van a ser distintos en cada persona y siempre van a ser distintos, inclusive, para quien lo escribió”, sostiene.

El arte como espacio de encuentro 

Para el escritor, reunirse alrededor de una historia permite interrumpir, aunque sea por un momento, el ritmo cotidiano y recuperar experiencias compartidas. “Convocar alrededor de un mensaje es como sentarse alrededor del fuego, contar una historia y ver cómo estamos, y dejarnos ir un poco en el fuego para calmar la cabeza también, que está tan cargada hoy”, expresó.

Desde esa perspectiva, el teatro ofrece la capacidad de escuchar, reconocerse en las experiencias de otros y volver a la vida cotidiana con una mirada diferente. “El teatro es como sentarse a mirar el fuego, bajar un cambio, escuchar una historia, ver qué hay de vos en eso y te te acordás que sos humano y volvés a tu casa a lo mejor un poco más liviano”, concluye.

Nos encontramos este viernes a las 21 horas en Chamula, Maipú 3756 a disfrutar de Invisible, un viaje para indagar sobre las fronteras entre la ficción y lo real.